sobre la Micología...

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sobre la Micología...

Mensaje  marcelo el Miér 07 Dic 2011, 23:00

Interesantísimo artículo y reflexiones de Antonio Ruíz...



Sobre la Micología

por Antonio Ruiz



1-La afición a la Micología.



Todo aficionado a la naturaleza sabe que la población está volviendo al campo como lugar recreativo. La aglomeración de las grandes poblaciones, o el frenético ritmo de vida a que el ciudadano actual se ve sometido, hacen que una parte del tiempo libre en el fin de semana, se destine a actividades de relajación o ejercicio físico. Sin duda un paseo por el campo nos ofrece estas dos posibilidades. En estos agradables paseos, ya se trate de grupos de amigos, familiares o individuos solitarios, es donde se suele tomar un primer contacto con la micología. Los motivos gastronómicos son, en la gran mayoría de las ocasiones, los que despiertan en las personas el interés por las setas. Pero es la conjunción de tres factores los que hacen que los hongos resulten tan atractivos: Sus propiedades culinarias, su posible toxicidad y la gran dificultad que entraña saber reconocer y distinguir las especies comestibles de las tóxicas. Ver a gentes solitarias, bastón y cesta en mano, acabará tarde o temprano por invitar al neófito a interesarse por los hongos que ve en sus paseos por montes y prados. Así, un día recogerá algunos ejemplares y preguntará a algún conocido si son setas comestibles. Poco a poco irá conociendo no una, sino varias especies, interesándose únicamente por las comestibles y sus dobles tóxicas. Es aquí donde se da un cambio importante, en algunas personas. Los espíritus más curiosos, no se contentarán solamente con conocer las mejores especies desde el punto de vista gastronómico. Pronto se verán invadidos por el afán de conocimiento. Los fogones quedarán a un lado y guía en mano, intentarán comprender verdaderamente el vasto mundo de los hongos. Aquí es donde el setero, pasa a convertirse en micólogo. Las guías de divulgación pronto quedarán cortas a sus ojos y comenzará a interesarse por otro tipo de obras, más complejas estas y en otros idiomas la mayoría de las ocasiones, para continuar con sus observaciones. La complejidad del reino fungi le llevará al estudio científico. La imposibilidad de distinguir especies a simple vista le hará interesarse por las observaciones microscópicas o por la química de las setas. La fugacidad de algunas de ellas le obligará a cultivarlas en su propia casa para poder comprender su desarrollo. Le llevará también a conocer el mundo de la fotografía, necesaria para tener referencia visual de las especies que va descubriendo. Necesitará tener nociones de botánica, debido a la estrecha relación vital existente entre algunos hongos y ciertos vegetales. Y así, sin darse cuenta, se verá así mismo disfrutando con esa especie rara que hace muchos años que no volvía a ver, más aún de aquella variedad rarísima, que muy poca gente ha visto y de la que sólo tiene referencia por alguna mención en sus lecturas nocturnas. Habrá desarrollado en pocos años una bonita afición que le acompañará durante toda su vida y que, indudablemente, le dará unos amigos con los que compartirla. Llenará con ella sus horas de ocio y lo más importante, habrá aprendido a observar y comprender un poco más el mundo que tiene ante sus ojos.



2º- El peligro de las intoxicaciones.



Uno de los fines de cualquier Sociedad Micológica es advertir y concienciar al aficionado del riesgo que corre consumiendo setas silvestres, no ya de las que el mismo recoja en sus excursiones, sino de las que alguien le puedan ofrecer y que, en muchas ocasiones, se verá obligado a aceptar para no herir sensibilidades. No son raros los testimonios de intoxicados que aseguran que los hongos se los dió alguien que entendía, o peor aún, de personas que preguntaron a algún individuo que vieron en el campo con una cesta y que parecía estar seguro de lo que afirmaba. No merece la pena correr riesgos por un plato y por muy sabroso que este nos resulte. Se da la circunstancia de que las intoxicaciones más graves suelen venir de la mano de personas que ya llevan algún tiempo recolectando.. El motivo no es otro que la confianza. El aficionado, cuando se inicia, suele ser muy cauteloso con lo que recolecta. Más todavía con lo que utiliza en la cocina. No ocurre lo mismo con quien ya tiene ciertos conocimientos, pues suele bajar irresponsablemente la guardia y no observa detenidamente lo que mete en su cesta. Se recomienda analizar uno por uno los ejemplares recolectados, aunque estos aparezcan en grupo. Otro de los motivos que suelen generar envenenamientos, es creer que por haber recogido especies comestibles en cierto lugar, estas siempre lo van a ser. Esta afirmación carece de toda lógica, los ecosistemas cambian y hongos tóxicos pueden convivir con otros que no lo son, e incluso fructificar al mismo tiempo y en el mismo lugar. También conviene señalar que todas las formas caseras de identificación, ya sea con métodos de cucharas de plata, de maceración en vinagre o de cualquier otra índole, no tienen ningún fundamento científico. La única manera de distinguir una especie tóxica de otra comestible, es reconociendo la especie concreta, analizándola por sus caracteres distintivos y por su nombre científico. No debemos olvidar que los nombres populares cambian según la zona donde nos encontramos y que a veces se utiliza el mismo nombre para especies distintas en zonas distintas. A pesar de que algunas recetas se realizan con setas crudas, ya sean carpaccios o en ensalada, se recomienda consumir siempre hongos cocinados. Son numerosas las especies que resultan tóxicas en crudo y también los casos de intoxicación por este motivo. Cuando salimos al monte, es necesario arrancar los ejemplares enteros, sin cortarlos con una navaja. Si dejamos bajo el substrato la base de estos, estamos perdiendo datos que nos ayudan a una correcta determinación. Para transportarlos se recomienda llevar recipientes bien aireados. Los hongos fermentan con mucha facilidad y también se dan casos de intoxicación por este motivo. Atención pues a las intoxicaciones. En la década de los noventa se consiguió disminuir el número de envenenamientos gracias a la labor de las Sociedades Micológicas. En esta última década desgraciadamente se han vuelto a ver incrementados. A la menor sospecha de intoxicación se debe acudir a un centro hospitalario, a ser posible con un ejemplar de la seta consumida. Suele ocurrir que el intoxicado niega una y otra vez que los síntomas estén ocasionados por los hongos que ha ingerido. Se suele sentir culpable, sobre todo si son más de una las personas afectadas y no recurre a los servicios sanitarios hasta verse verdaderamente enfermo. La rapidez del diagnóstico es fundamental. Debemos recordar que hay intoxicaciones muy desagradables, incluso con desenlace fatal.



3- Daños medioambientales.



La creciente masificación que está sufriendo el monte, por parte de aficionados es otro de los problemas añadidos que debemos mencionar. El problema no es la masificación en sí, sino nuestro comportamiento en el campo. Las poblaciones de ciertas especies ya están empezando a resentirse por la excesiva presión a la que se ven sometidas. Muchos recolectores se ven en la necesidad a llenar sus cestas, para alimentar su ego ante amigos y familiares. ¿Llevaría alguien a casa una cesta llena de verdura en mal estado, o de frutas completamente parasitadas?......No ocurre lo mismo con los hongos y no es raro ver cestas llenas de ejemplares completamente agusanados o deteriorados. Este comportamiento irresponsable traerá consecuencias irreversibles en las poblaciones de hongos y, aunque las administraciones ya están tomando cartas en el asunto limitando la cantidad recogida, es el aficionado el que debe concienciarse de este problema, si quiere que las generaciones futuras sigan disfrutando de lo que él hoy ya lo hace. Otro comportamiento que se debe corregir es el de recoger todas los hongos con los que uno se encuentra para luego volver a tirarlos. Esto lleva consigo verdaderos destrozos que pueden tener consecuencias muy negativas para el medio ambiente. Sólo se deben recoger las especies que nos interesen en ese momento. Si se encuentra una especie nueva que no conocemos y queremos saber de ella, con recoger un par de ejemplares es suficiente. Sobre los daños ocasionados sobre la flora y fauna podemos decir que la mayoría de las veces son producidos por desconocimiento. Rastrillar el manto de los bosques no sólo mata los micelios de los hongos, sino también todas las raicillas que sirven de soporte a innumerables especies vegetales o a los invertebrados que en ellas habitan. Los vertebrados son más inmunes a nuestro paso, pero no gritar demasiado en el monte es una buena conducta. Debemos intentar que no se note nuestro paso. Así evitaremos el excesivo desplazamiento de poblaciones como jabalíes, corzos, etc. Las rapaces son muy sensibles a la presencia humana, llegando a abandonar las nidadas si se les molesta demasiado. Respecto a los lugares de recogida debemos advertir que son cada vez más numerosos los montes que están acotados o regulados por las administraciones. Aunque es un tema que ha dado mucho que hablar y hay diferentes opiniones, la realidad legal nos obliga a respetar los derechos sobre los recursos forestales de los que goza siempre el dueño del suelo. Y, el suelo, nos guste o no, siempre tiene una propiedad, ya sea particular, municipal o comunal. Sobre este tema recomendamos informarse de las limitaciones estipuladas en los diversos lugares de recogida y que son particulares para cada caso. En algunas ocasiones las sanciones son bastante elevadas. En Moncayo, por poner el ejemplo más cercano, la limitación es de 3 kg de hongos por persona y día.

Desde la Sociedad Alboroque queremos hacer llegar a los aficionados a la micología, todas estas reflexiones, que son de interés público y medio ambiental. En algunos lugares como Italia ya se están tomando medidas drásticas sobre la recolección de hongos. Parece que en España todavía no es necesario, pero si no se no corrigen los comportamientos negativos, ocurrirá lo inevitable y no quedará otra solución que prohibir.



Saludos.

Antonio Ruiz Mateo.

Ribaforada ( Navarra).
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